Inteligente

El hecho de escribir todos los días en este blog me abre a realidades fascinantes. Y si no, ojo a esto: Un grupo de investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) ha diseñado el primer pañal inteligente de la historia. Esta inteligencia consiste en avisar cuando el nene (o el anciano, que también sirve para sus pañales) se ha hecho pipí o popó (o ambas cosas).

Al parecer el sistema es bastante económico de implantar, por lo que podría comercializarse en breve, y su funcionamiento, muy sencillo: la “zona cero” del pañal incorpora una etiquetita RFID (aquí me enteré de qué es eso) que, al humedecerse, emite una ligera señal a un lector que, a su vez, hace saltar una alarma en el móvil de quien esta al cuidado del niño. Es lo que tiene la magia de la tecnología: una maravillosa capacidad de confirmar, sin margen de error y sin necesidad de comprobaciones de alto riesgo, lo que ya evidencia el simple olfato.

Inventos maravillosos que nos facilitan la vida y nos vuelven un poquito más tontos.

Mateye

Carmen dice que era una crack. Para Bernabé fue una de las mejores profesoras que tuvo en la carrera. Nacho siente una gran tristeza porque se ha ido una mujer noble, directa, despistada, de risa fácil y muy inteligente. Iker le pide que le dé recuerdos a Pacotto. Miguel le recuerda a Iker que Pacotto era su fan número 1. Miren nunca conoció a una mujer más elegante que ella. Charo señala que su figura, su ejemplo y su trabajo contribuyeron a hacer @fcomunav mejor. Y, en fin, tantos y tantos otros lloran la pérdida de Mateye, una mujer extraordinaria, una dama de la comunicación.

Yo solo añado que fue una persona que dejó huella por sus evidentes virtudes (yo diría santidad). Un poquito en secreto pensaba que era como la madre de Fcom en aquellos años en que fue decana, aunque también después. Aún recuerdo su reacción cuando le comuniqué que dejaba la Universidad de Navarra para irme a Roma, cuando acababa de terminar la tesis y me quedaba, en principio, a trabajar ahí. Desde su silla dio un brinco inesperado y nervioso acompañado de un “¡no puede ser!” que le salió del alma. Pero al instante se corrigió, concentró su mirada en mí e hizo la pregunta fundamental: “Pero… ¿tú estás contento?” “Muchísimo”, le dije. “Entonces fenomenal, Txema”, añadió con dulzura, como si de pronto se hubiera quitado mil problemas agobiantes de encima. A mí aquel gesto me conmovió y, si bien terminé yéndome a Roma diez años después, aún me acuerdo perfectamente.

“Mateye era la sonrisa, la paz, la autenticidad, el preocuparse siempre por los demás, la dulzura, el carácter, el saber estar, el señorío, la complicidad, la belleza. Y del Atleti”, dice Miguel Ángel.

María Teresa La Porte Fernández, Mateye, falleció anoche en Pamplona tras una larga enfermedad. Se están diciendo de ella muchas cosas muy bonitas por las redes. Se las merece todas.