Otro pintor

Antes de que se nos cayera encima el bicho y nos encerrara a todos en nuestras casas, tenía pensado ir a visitar la capella Bombasi, en la iglesia de santa Caterina dei Funari, para ver de cerca el cuadro que preside el altar de esa capilla, que es una representación de santa Margarita pintada por Anibale Carracci. El interés se debe a que me dejó muy pillado una anécdota atribuida a Caravaggio, cuyo primer maestro, Francesco Albani, le dijo que si quería aprender a pintar de verdad debía visitar esa pintura sí o sí. En cuanto llegó a Roma, procedente de su Milán natal, se dirigió a la iglesia en la que se encuentra el cuadro, entro directo a la capilla Bombasi y, mirando el lienzo, exclamó una de sus famosas frases cargadas de modestia y humildad: “Me alegra que en mi tiempo haya al menos otro pintor”.

La primera iglesia en cerrar en Roma fue la de san Luis de los franceses, días antes de que el virus estallara. Ahí, en una capilla, se encuentran tres de las obras más impresionantes de Caravaggio. Otras tantas se encuentran en otras iglesias romanas. Ojalá pase pronto esta pesadilla.

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