Se tocan

Más notas de Política, cultura y sociedad en la España de Franco (1939-1975), en esta ocasión a cuenta de la interpretación que Redondo hace de la figura del padre Llanos. Pocos se acuerdan hoy de quién fue este sacerdote jesuita que en su momento renunció al cargo de capellán en el Frente de Juventudes y en las Congregaciones Marianas para irse  a vivir a las chabolas del Pozo del Tío Raimundo, en los suburbios de Madrid.

Nada hubiera tenido de particular este cambio —son muchas las vocaciones a lo “san Francisco” que han brotado dentro de la Iglesia— de no ser porque el padre Llanos, otrora “una de las encarnaciones acabadas” del nacional-catolicismo como señala Redondo, terminó abrazando con revolucionario entusiasmo los postulados del Partido Comunista. ¿A qué se debió tan radical cambio? Redondo ofrece esta explicación:

“Es posible que, muy de acuerdo con su talante decididamente tradicionalista —y al margen de posibles problemas personales, que no son del caso—, se propusiera conseguir la cristianización de las estructuras, más que la de cada uno de los jóvenes integrados en ellas. Era imprescindible aprovechar la ocasión. El tiempo huía. Y, en su impaciencia, hubo de ver como sus intentos diversos se le fueron quebrando una vez y otra, entre las manos. Lo que él entendió como falta de conciencia social de los jóvenes españoles, intentó compensarlo con el salto al Pozo del Tío Raimundo, en Vallecas. Una decisión —como ya se ha dicho— respetable. Pero que la acometió sin perder un ápice del planteamiento colectivista que le había hecho fracasar en los intentos anteriores. También aquí intentaría la conversión cristiana de las masas obreras en su conjunto —por así decir, de un día para otro—. Fue su respuesta a la denuncia constante de los Papas de la apostasía de la clase obrera, uno de los grandes escándalos del siglo. Y si en los años anteriores es posible que, en algún momento, el P. Llanos, S.J. pudiera ser manipulado, manipulado fue —y bastante a fondo— en los años siguientes”.

Impaciencia, radicalismo y tendencia a la generalidad: las cualidades de quien va dando bandazos por la vida, pasando de un extremo a otro. Bien dice el dicho popular, que los extremos se tocan… Y vaya si se tocan.

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